
Y sucedió en el momento
en el que tuve que decidir
si estar o no estar,
si ir o permanecer inmóvil
ante los deseos que impulsan mi cuerpo a ti...
¿Por miedo quizás?...
...puede...
¿Por vergüenza?... No.
La edad de la inocencia hace años
que pasó de largo...
No tengo excusas.
Lo deseo.
Te deseo.
El miedo es a no poder quitar
tu olor de mi piel,
a no ser capaz de olvidar la presión de tus brazos...
No sé si estaré a la altura
o caeré a tus pies...
Prometo esforzarme, lo haré...
es inevitable, mi falta de fuerza de voluntad
desaprueba mi estaticismo...
de modo que... Próxima estación... Tu boca.